Niño Dios de la Suerte: Devoción y Milagros

Isabel Mateo

Cada año, miles de peregrinos acuden al santuario del Niño Dios de la Suerte en la localidad de Acatlán de Juárez, Jalisco, donde su devoción ha florecido en los últimos años. Cada nueve días, personas de todas las edades acuden a la pequeña capilla con sus trajes y galas, deseosas de pedir un milagro a la imagen milagrosa del niño, que se dice que aparece en una pared detrás de la iglesia.

La tradición de El Niño Dios de la Suerte, también llamado el Santo Niño de la Imagen Milagrosa, tiene mucha historia. Se cree que se originó en el siglo XVII, cuando un grupo de franciscanos celebró una procesión alrededor del muro de la iglesia natal de Acatlán y descubrió la imagen del niño, que sigue presente hasta nuestros días. Se cuenta que los franciscanos llevaron entonces la imagen a la parroquia de San Francisco y, tras varios intentos, la dejaron en la capilla con la intención de invocar un milagro. Con el tiempo, esta devoción siguió extendiéndose por todo México y atrajo a miles de devotos.

Explicación del milagro del Niño Dios

El Niño Dios de la Suerte es considerado generalmente por los fieles como el niño Jesús, a quien también se venera en el catolicismo. Sin embargo, los devotos creen que El Niño Dios es la imagen de un niño que tiene poderes milagrosos especiales desde la época de los franciscanos. La gente pide a la imagen milagrosa que les ayude a encontrar algo que han perdido, a curar a un ser querido enfermo o incluso a ganar la lotería.

Los que han rezado con fe y devoción y han visto que sus peticiones han sido concedidas, dan testimonio de la eficacia milagrosa de El Niño Dios de la Suerte. Vehículos rescatados, vidas salvadas y objetos encontrados son sólo algunas de las maravillas que se han atribuido a la devoción del niño milagroso.

Cómo se celebra la devoción

La devoción a El Niño Dios de la Suerte se celebra cada nueve días en Acatlán y sus alrededores. La víspera, los peregrinos se reúnen en el pueblo y pasan la noche cantando y compartiendo comida y bebida.

El día de la celebración, muchas mujeres del pueblo se disfrazan de Quetzalcóatl, con un vistoso traje de plumas y joyas, y bailan en honor de la imagen. Asimismo, es costumbre que todos los asistentes se acerquen al muro frente al que aparecerá la imagen milagrosa y entonen un canto de alabanza al niño.

Al final del día, se celebra una ceremonia en la que se comparten algunos de los testimonios milagrosos. Algunos devotos también hacen una pose a El Niño Dios, para agradecerle una vez más el favor recibido.

El Niño Dios de la Suerte en la Cultura Popular Actual

Debido a su creciente popularidad, la devoción a El Niño Dios de la Suerte también se practica en otras regiones de México y ha permeado en la cultura popular con diversos escenarios, canciones dedicadas a la imagen e incluso una película que narra la historia de una madre que le pide que cure a su hija.

Sin embargo, para muchos de sus seguidores, la devoción a la imagen milagrosa sigue siendo una práctica profundamente religiosa. No es raro que la gente pida la intercesión divina del Niño Dios en los momentos de mayor dificultad. Algunas familias consideran esencial llevar la imagen del niño milagroso en el coche o en casa, para invocar un buen viaje o evitar accidentes domésticos.

Sean cuales sean sus creencias o rituales, la devoción a El Niño Dios de la Suerte sigue floreciendo en todo México, llevando esperanza y consuelo a los fieles que imploran la imagen milagrosa. Ya sea por la creencia en su poder divino o por un simple gesto de fe, no se puede negar la ferviente piedad de sus devotos.

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